martes, 20 de noviembre de 2012

No todo es dolor

Siempre hay más, mucho más que dolor en un duelo.
Hay por ejemplo cierto orgullo de llegar adonde nunca había estado.
Donde nunca pensé que llegaría a estar.
Hay en el acto de dejar atrás un poco de salir al encuentro.
Hay oculto en cada adiós un silencio bienvenido.
Las despedidas son más un tema de la vida que de la muerte.
Porque en última instancia y desde el principio
nuestra historia y la de todos
es tan sólo una mezcla extraña de finales y principios.
Y lo sé porque otros que vinieron me contaron,
porque otros que sufrieron primero crecieron después del dolor.
Muertes que parieron nuevas vidas,
pérdidas que condujeron a encuentros
y ausencias presentes que llenaron vidas vacías
librándolas del martirio de presencias ausentes.
Es por eso que sé, que avanzo y que no estoy sola,
que camino día y noche acompañada por muchos otros.
Otros que dejaron su marca en el sendero
y que encontraron solamente caminando
el sentido verdadero del camino recorrido.

Marta Bujó


martes, 11 de septiembre de 2012

Miedo a París



Supón que lo que temes
pudiera atraparse
y custodiarse en París.
Entonces encontrarás
el valor para ir 
a cualquier lugar del mundo
                                                                                                                                                                 
Todas las direcciones de la brújula
se abrirían ante ti,
salvo los grados a este u oeste
del verdadero norte
 que conduce a París.
Pero, aunque no te atrevas
a pisar las fronteras de la ciudad,
tampoco deseas quedarte en una colina
a millas de distancia
y mirar cómo crecen las luces de París
al caer la noche.
Sólo para sentirte a salvo
te vas definitivamente de Francia.
Pero el peligro,
hasta de esas fronteras
parece cercano,
y sabes que la parte más huraña de ti
vagará de nuevo por el mundo.
Necesitas un amigo capaz de
adivinar tu secreto y decirte:
"Ve antes a París"

Marsha Truman Cooper


lunes, 10 de septiembre de 2012

Vivir despeinada


Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad… 
El mundo está loco.. Definitivamente loco… 
Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. 
Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…- 
Hacer el amor, despeina.- 
Reírte a carcajadas, despeina.- 
Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.-
Quitarte la ropa, despeina.- 
Besar a la persona que amas, despeina.- 
Jugar, despeina.- 
Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.- 
Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible… 
Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado… 
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida. 
Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse. 
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. 
El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria… 
Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? 
Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda… 
¡La persona más linda que puedo ser! 
Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser. 

Por eso mi recomendación a todas las mujeres: 
Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Haz el amor, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta, 
y sobre todo, deja que la vida te despeine!!!! 
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Miedo


Muchas veces tenemos miedo...

Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.


Dejamos que nuestros temores se apoderen  de nuestras esperanzas.

Decimos que no, cuando queremos decir que  sí.
Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca.
¿Por qué?
Si sólo vivimos una vez, no hay tiempo para tener miedo.

Entonces basta.

Atrévete, olvídate de que te están mirando.
Intenta la jugada imposible, corre el riesgo.
No te preocupes por ser aceptado.
No te conformes con ser uno más.
Nadie te ata. Nadie te obliga.

Muchas veces, esperamos que las cosas sucedan, y nos olvidamos de lo más importante: creer en nosotros mismos...

Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Nada está escrito. Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible.
Todo depende de decir "puedo" ante cada desafío.
Cuando estamos decididos, tenemos más poder...
Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, los obstáculos son menores...

Despierta!!.

Tienes 206 huesos y más de 700 músculos esperando.
Sólo falta tu decisión, tus ganas de jugar como nunca.
Pide la pelota, exígete más; vive sin domingos.
Corre cada día un poco más lejos. Salta cada día un poco más alto.
Conviértete en tu propio ídolo. Súmate a dar vuelta el marcador.
Cuando no esperes nada de los demás.
Cuando sientas que cada tanto depende de vos, tu espíritu se fortalecerá.
Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación.
Tus respiros se llenarán de logros y tu vida de sentido.

Están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas.

Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
Convencidos de que la vida misma es un desafío, sufren pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca y el cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá: la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu, la determinación de alcanzar la cima; una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a sí mismo.
Tiempo sobra para los mediocres, pero tiempo falta para realizar tus sueños!




martes, 7 de agosto de 2012

El porvenir de mi pasado

Eso fui. Una suerte de botella echada al mar. Botella sin mensaje. Menos nada. Nada menos. O tal vez una primavera que avanzaba a destiempo. O un suplicante desde el Más Acá. Ateo de aburridos sermones y supuestos martirios.
Eso fui y muchas cosas más. Un niño que se prometía amaneceres con torres de sol. Y aunque el cielo viniera encapotado, seguía mirando hacia adelante, hacia después, a renglón seguido. Eso fui, ya menos niño, esperando la cita reveladora, el parto de nuevas imágenes, las flechas que transcurren y se pierden, más bien se borran en lo que vendrá. Luego la adolescencia convulsiva, burbuja de esperanzas, hiedra trepadora que quisiera alcanzar la cresta y aún no puede, viento que nos lleva a desnudos desde el suelo y quién sabe hasta (y hacia) dónde.
Eso fui. Trabajé como una mula, pero solamente allí, en eso que era presente y desapreció como un despegue, convirtiéndose mágicamente en huella. Aprendí definitivamente los colores, me adueñé del insomnio, lo llené de memoria y puse amor en cada parpadeo.
Eso fui en los umbrales del futuro, inventándolo todo, lustrando los deseos, creyendo que servían, y me puse a soñar lo que se sueña cuando el olor a lluvia nos limpia la conciencia.
Eso fui, castigado y sin clemencia, laureando y sin excusas, de peor a mejor y viceversa. Desierto sin oasis. Albufera.
Y pensar que todo estaba allí, lo que vendría, lo que se negaba a concurrir, los angustiosos lapsos de la espera, el desengaño en cuotas, la alegría ficiticia, el regocijo a prueba, lo que iba a ser verdad, la riqueza virtual de mi pretérito.
Resumiendo: el porvenir de mi pasado tiene mucho a gozar, a sufrir a corregir, a mejorar, a olvidar, a descifrar, y sobre todo a guardarlo en el alma como reducto de última confianza.

Mario Benedetti  relato extraído del libro "El porvenir de mi pasado"



martes, 5 de junio de 2012

Más frases

-"El dolor siempre intenta aferrarse a cualquier esperanza por ridícula que sea, por inexplicable que parezca"
Eloy Moreno (El bolígrafo de gel verde)

-"Llevamos muy bien el estar mal si mañana vamos a estar muy bien"
Julián Marias (la felicidad humana)


-"No suelen ser nuestras ideas lo que nos hace optimistas o pesimista, sino que es nuestro talante optimista o pesimista el que hace nuestras ideas"
Miguel de Unamuno 


-"La gente se cree antes una gran mentira que una pequeña y si la repites con la suficiente frecuencia la acabarán confundiendo con la verdad"
Walter Langer


-"Nunca amamos a nadie, sólo la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos"
Fernando Pessoa


-"Se abruma a las personas que no quieren ser queridas cuando se las quiere, es una cuestión de situación no de carácter"
Simone de Beauvoir (La mujer rota)


-"El recuerdo de las cosas pasadas no es necesariamente el recuerdo de las cosas tal y como ocurrieron"
Marcel Proust


-" Es difícil luchar contra un enemigo que está en tu propia cabeza"
Sally Kempton


-"Cuando dejo de ser lo que soy, me convierto en lo que podría ser"
Lao Tzu


"Si recuerdas el pasado, que te sirva para algo constructivo"
Doménico Cieri Estrada


-"Quizá lo que  más me impacta es que, siempre que vuelves, el recuerdo es diferente. Y si el recuerdo es diferente, uno lo acaba siendo también, porque ahí están tus raíces y si tus raíces cambian también cambiará tu tronco"
Albert Espinosa (si tú me dices ven, lo dejo todo... pero dime ven)


-"Los pájaros cantan tras la tormenta ¿por qué no va a poder la gente deleitarse con la poca luz que les quede?
Harrier Beecher Stowe


-"Mientras vivas, cuídate de juzgar a los hombres por su apariencia externa"
Jean de la Fontaine


-"Busca un lugar en tu interior donde haya alegría, y la alegría sofocará tu dolor"
Joseph Campbell


-"Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos"
François de la Rochefoucalt


-"No hay nada que se quede tan grabado en la memoria como el deseo de olvidarlo"
Michel de Montaigne


-"Las cosas no cambian, cambiamos nosotros"
Henry David Thoreau







martes, 29 de mayo de 2012

Los niños estaban solos


Su madre se habia marchado por la mañana temprano y los habia dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos.
Desde que el padre habia muerto, los tiempos eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermaba o se ausentaba de la ciudad.
Cuando el novio de la jovencita llamo para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudo demasiado. Despues de todo los niños estaban durmiendo como cada tarde y no se despertarian hasta las cinco.
Apenas escucho la bocina cogió su bolso y descolgó el telefono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la llave en el bolsillo. Ella no queria arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque despues de todo tenia solo seis años y en un descuido podia tropezar y lastimarse. Ademas, pensó, si eso sucediera, ¿como le explicaria a su madre que el niño no la habia encontrado?
Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa en el hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rapidamente alcanzo la escalera de madera que conducia a los dormitorios.
La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho salto de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.
De todos modos, si lo hubiera conseguido, el y su hermanito de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocos minutos.
Pancho grito llamando a Marina, pero nadie contestó su llamada de auxilio. Asi que corrio al telefono que habia en el cuarto (el sabia como marcar el numero de su mama) pero no habia linea.
Pancho se dió cuenta que debia sacar a su hermanito de alli. Intento abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aun debia soltar la malla de alambre que sus padres habian instalado como proteccion.
Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:
"¿Como pudo ese niño tan pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
¿Como pudo cargar al bebe en la mochila?
¿Como pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el arbol?
¿Como pudo salvar su vida y la de su hermano?"
El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
-Panchito estaba solo... No tenia a nadie que le dijera que no iba a poder.


Jorge Bucay (Cuentos para pensar)